Recuerdos sublimes
Mi nombre es Jesús Cuatín, nací en la ciudad de Túquerres en la vereda
la Guayaquila, fue el lugar donde pase mis mejores años, puesto que fui
totalmente feliz aún recuerdo el olor y la brisa del campo, donde predomina lo
verde y lo natural, además de su gente, aprecio con todo mi corazón donde
crecí, pude ser y vivir libremente, me gustaba correr, jugar con los animales,
acompañar a mi tía a ordeñar las vacas y recuerdo tanto que solía darme la
espuma de la leche en una hoja para degustarla. Nací un 17 de junio de 1966, me
crie en el campo hasta los seis años y fue entonces cuando mis padres decidieron
viajar a Pasto, desde ese momento iniciamos una vida en la ciudad junto a mis 3
hermanos, cabe mencionar que fue un proceso muy complejo de adaptación porque
el campo fue y será para mí el lugar más añorado de mi vida. Posterior a ello
realicé mis estudios, crecí y conocí a la mujer que actualmente es mi esposa
Carmen Cecilia, hace 35 maravillosos años y de la mano juntos hemos luchado y
vivido muchas situaciones, tuvimos seis hijos, los cuales nos dieron más
motivos y la fuerza para seguir adelante con nuestros deseos.
Un día, soñamos con tener una vivienda que fuera nuestra, donde pudiéramos albergar a nuestra familia, en el proceso y en la espera por conseguirla, residimos en un barrio muy lejano donde ni siquiera había transporte. Para el ingreso había que transitar un sendero bastante largo, lleno de árboles, prácticamente debíamos cruzar un bosque, además de ser una zona de alto riesgo, pero por el momento era el sitio donde habíamos adquirido nuestro primer lote y tuvimos la vaga idea de que iba hacer nuestra casa el resto de vida… Afortunadamente gracias al esfuerzo, al empeño y a la ayuda de Dios pudimos obtener una nueva y mejorada casa, casa esquinera, amplia, en un barrio mucho más tranquilo, habitable y fue el momento en el que logramos apreciar cómo iban resultando nuestros proyectos y aspiraciones. La dicha y la felicidad de ese entonces es algo completamente inefable.
Cabe resaltar que tuvimos que esperar muchos años para ello… en ese tiempo era muy tedioso, de hecho, tan solo pagar un arriendo, por el momento somos unas personas muy agradecidas con Dios porque él nos ha sacado adelante, y en esta casa, en nuestro hogar, hemos criado a nuestros hijos, hijas, nietos y nietas los cuales hemos tenido la oportunidad de verlos crecer aquí, en el momento son unos jóvenes y unas señoritas profesionales que nos brindan total satisfacción y alegría. Y ahí continuamos, mi esposa y yo, adelante y en la constante lucha, actualmente tenemos a una pequeña que requiere aún de nuestros cuidados llamada Saray Stefany de 9 años, nuestra razón de ser y continuar.
Aún nos falta camino que recorrer, y muchas experiencias que vivir. Pero finalmente, mi deseo más grande es culminar mis últimos años de vida en el campo junto a mi esposa, en algunos años claro está, en el momento en el que Saray se encuentre completamente estable y podamos dejarle nuestra casa que logramos conseguirla con tanto esfuerzo y dedicación. Este es un pequeño relato de mis mayores anhelos y los objetivos que alcancé a base de amor, ese amor de familia que es y será el fundamento de mi vida.



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